Estimado Sr. Lionel Messi,
De mi mayor consideración:
Me dirijo a usted con la intención de agradecerle por poner un mojón de lucidez más allá de los límites de comprensión a los cuales me circunscribo para interpretar el mundo que, a veces, me apabulla. Déjeme aclararle que usted no hizo otra cosa que lo que siempre ha hecho, jugar maravillosamente bien al fútbol. Sé que debe estar acostumbrado a este tipo de declaraciones y la verdad no me importa pecar, tal vez, de no ser original. Le quiero contar por qué me gustaría agradecerle. Ojalá que disponga de unos minutos de su atención.
Leyendo la nota de Hernán Casciari en la revista Orsai "Messi es un perro" (espero la haya leído y si no ¡qué está esperando!), que en su versión online es ilustrada con un hermoso video que resume una gran cantidad de jugadas donde usted es maltratado en mil formas diferentes, y donde a pesar de ello usted, inalterablemente, responde mil veces con belleza, creatividad y tesón; y me he empujado a un ejercicio personal de imaginación y de conducta que imite, si fuera posible, su conducta en las canchas. Intenté imitar este comportamiento en mi vida personal, en mi trabajo, en el tren, en la calle e imaginé, pensé y busqué posibles ejemplos en otros ámbitos, política, medios, economía, fútbol, ajedrez y fracasé ante cada intento. No pude tirar ni un lujo, todo era más bien ríspido, rasante y una frustración galopante se apoderó de mi.
¿Cómo responder a cada zancadilla, cada empujón, cada respuesta egoísta, con un lujo, con belleza y creatividad, sin pedir foul, sin pedir amarillas, sin protestar, sin tirarse, sin ofender, sin ofenderse? Imposible.
Finalmente, una vez abandonada la profunda desazón que me autoinflingí, me di cuenta cual es el elemento faltante que lo hace posible. El Don, enorme escollo, gigante nudo gordiano para el desarrollo de las fuerzas vivas de los simples y grises mortales que no lo tenemos ¿Cómo seguir viviendo sin un Don? ¿Cómo podemos (hablo de mi) seguir viviendo y no pegarnos un corchazo o salir a descargar toda la enorme e ingente frustración matando gente en un shopping o en una escuela? Luego pensé en usted, recordé nuevamente el video de las mil infracciones y pensé (¿me consolé?)... será ese mi Don, será ese nuestro Don, el don de masticar la frustración, paciente y pacíficamente, y seguir?¿Estaré condenado a que ese sea mi Don? Ante cada zancadilla, ante cada empujón, ante cada respuesta egoísta, masticar la frustración, paciente y pacíficamente, y seguir ¿Eso es un lujo? No me lo creo, pero es el Don de los sin Don, me consolé. Creí comprender, que como tantas otras cosas, el don del Don es ser un bien escaso, en extinción, en el fútbol, en la música, en la vida, cada vez existen menos hombres como usted y más como yo. Es triste. Creo que asistimos a la jibarización del Don, a la democratización del Don. Creo que el Don para todos es éste: masticar la frustración, paciente y pacíficamente, y seguir, y tal vez, de vez en cuando, tirar un lujo ¿Se imagina una humanidad sin este don? ¿Caótico verdad? Y lo entendí viendo y disfrutando de su fútbol. Cosas que pasan.
Es por esto que le quiero agradecer... por hacer de la vida algo mucho más hermoso y sorprendente de lo que nosotros (lo digo por mi) podemos hacer, por ampliar mi comprensión de la vida y para que quede claro que jugando al fútbol también se hablan otras cosas, de su Don y del don de los que no tenemos don.
Sin otro particular,
Lo saluda
Germán Copado
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