Estimado Doctor Lucio Mirantes
Quiero agradecerle por su esmerada atención en mi última visita a su consultorio. De más está decir que usted es un excelente profesional y muy respetuoso en su trato. Sin embargo no puedo dejar de decirle, estaría siendo poco sincero si no lo hiciera y usted no merece ese trato, que en repetidas ocasiones en que visité su consultorio, he tenido que esperar más de una hora extra al horario pactado para mi atención. En su momento me pareció impertinente importunarlo con mis quejas que creía infundadas. Luego lo consideré mejor y no creo que lo sean realmente. Le ruego me disculpe pero juro esforzarme en entender por qué sucede, sistemáticamente, que al horario pautado deba adicionarle mínimo una hora más de mi (también) preciado tiempo. ¿Cuál es la razón para que siempre la agenda se le desconfigure? No logro entender. ¿Será que es necesario tener un esquema de horarios más realista a riesgo de quedar, tal vez, un momento, unos minutos, sin paciente que atender? Le juro que no pasa nada. Enfrentarse al monstruo del ocio no puede ser tan terrible. Yo he aprendido que a los monstruos hay que mirarlos de frente y pronto se van deshaciendo... como si fueran de plastilina. Además puede serle útil para resolver este dilema. Es mi consejo.
La verdad no quisiera pensar que es una cuestión económica donde nosotros, los pacientes, no solo transferimos dinero en metálico como justa remuneración por sus servicios sino que también dinero en especias (nuestro preciado tiempo) como injusta remuneración por los posibles "tiempos muertos" que pudiera tener su actividad laboral. Finalmente es dinero, el mismo dinero constante y sonante. Duplica.
He buscado en mi memoria otros posibles casos donde un profesional haga esperar a su cliente durante una hora o más en la sala de espera para su consulta, y no lo he encontrado en otro ámbito que no sea el de la salud. No encontré ni abogados, ni contadores, ni escribanos que actúen con la misma displicencia hacia el tiempo del prójimo. Será por eso que cuando visitamos a un profesional de la salud nuestro título pasa de cliente o usuario a paciente? Seguramente usted ya lo sepa y sea pedante de mi parte, recordarle que la etimología del termino es patis de padecer, sufrir, respecto a una dolencia que lo aqueja y aunque pueda confundirse con su otra acepción, ser tolerante o pasivo, no es la que debemos aceptar en el ámbito de un consultorio médico. ¿Tal vez todo esto sea un problema semántico?
Por lo que veo entonces tenemos, a mi entender, un problema económico o semántico u organizativo o todos los anteriores juntos.
Me pongo a su disposición para ayudarlo a resolver este dilema y a colaborar en lo que sea posible para evitar futuros conflictos con sus pacientes.
Lo saluda cordialmente,
Germán Copado
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