jueves, 21 de junio de 2012

Nudo Gordiano

Estimado Sr. Lionel Messi,


De mi mayor consideración:


Me dirijo a usted con la intención de agradecerle por poner un mojón de lucidez más allá de los límites de comprensión a los cuales me circunscribo para interpretar el mundo que, a veces, me apabulla. Déjeme aclararle que usted no hizo otra cosa que lo que siempre ha hecho, jugar maravillosamente bien al fútbol. Sé que debe estar acostumbrado a este tipo de declaraciones y la verdad no me importa pecar, tal vez, de no ser original. Le quiero contar por qué me gustaría agradecerle. Ojalá que disponga de unos minutos de su atención. 


Leyendo la nota de Hernán Casciari en la revista Orsai "Messi es un perro" (espero la haya leído y si no ¡qué está esperando!), que en su versión online es ilustrada con un hermoso video que resume una gran cantidad de jugadas donde usted es maltratado en mil formas diferentes, y donde a pesar de ello usted, inalterablemente, responde mil veces con belleza, creatividad y tesón; y me he empujado a un ejercicio personal de imaginación y de conducta que imite, si fuera posible, su conducta en las canchas. Intenté imitar este comportamiento en mi vida personal, en mi trabajo, en el tren, en la calle e imaginé, pensé y busqué posibles ejemplos en otros ámbitos, política, medios, economía, fútbol, ajedrez y fracasé ante cada intento.  No pude tirar ni un lujo, todo era más bien ríspido, rasante y una frustración galopante se apoderó de mi.   


¿Cómo responder a cada zancadilla, cada empujón, cada respuesta egoísta, con un lujo, con belleza y creatividad, sin pedir foul, sin pedir amarillas, sin protestar, sin tirarse, sin ofender, sin ofenderse? Imposible.
Finalmente, una vez abandonada la profunda desazón que me autoinflingí, me di cuenta cual es el elemento faltante que lo hace posible. El Don, enorme escollo, gigante nudo gordiano para el desarrollo de las fuerzas vivas de los simples y grises mortales que no lo tenemos ¿Cómo seguir viviendo sin un Don? ¿Cómo podemos (hablo de mi) seguir viviendo y no pegarnos un corchazo o salir a descargar toda la enorme e ingente frustración matando gente en un shopping o en una escuela? Luego pensé en usted, recordé nuevamente el video de las mil infracciones y pensé (¿me consolé?)... será ese mi Don, será ese nuestro Don, el don de masticar la frustración, paciente y pacíficamente, y seguir?¿Estaré condenado a que ese sea mi Don? Ante cada zancadilla, ante cada empujón, ante cada respuesta egoísta, masticar la frustración, paciente y pacíficamente, y seguir ¿Eso es un lujo? No me lo creo, pero es el Don de los sin Don, me consolé. Creí comprender, que como tantas otras cosas, el don del Don es ser un bien escaso, en extinción, en el fútbol, en la música, en la vida, cada vez existen menos hombres como usted y más como yo. Es triste. Creo que asistimos a la jibarización del Don, a la democratización del Don. Creo que el Don para todos es éste: masticar la frustración, paciente y pacíficamente, y seguir, y tal vez, de vez en cuando, tirar un lujo ¿Se imagina una humanidad sin este don? ¿Caótico verdad? Y lo entendí viendo y disfrutando de su fútbol. Cosas que pasan.


Es por esto que le quiero agradecer...  por hacer de la vida algo mucho más hermoso y sorprendente de lo que nosotros (lo digo por mi) podemos hacer, por ampliar mi  comprensión de la vida y para que quede claro que jugando al fútbol también se hablan otras cosas, de su Don y del don de los que no tenemos don.


Sin otro particular, 


Lo saluda 


                                                               Germán Copado

jueves, 14 de junio de 2012

Carta al Doctor Lucio Mirantes

Estimado Doctor Lucio Mirantes


Quiero agradecerle por su esmerada atención en mi última visita a su consultorio. De más está decir que usted es un excelente profesional y muy respetuoso en su trato. Sin embargo no puedo dejar de decirle, estaría siendo poco sincero si no lo hiciera y usted no merece ese trato, que en repetidas ocasiones en que visité su consultorio, he tenido que esperar más de una hora extra al horario pactado para mi atención. En su momento me pareció impertinente importunarlo con mis quejas que creía infundadas. Luego lo consideré mejor y no creo que lo sean realmente. Le ruego me disculpe pero juro esforzarme en entender por qué sucede, sistemáticamente, que al horario pautado deba adicionarle mínimo una hora más de mi (también) preciado tiempo. ¿Cuál es la razón para que siempre la agenda se le desconfigure? No logro entender. ¿Será que es necesario tener un esquema de horarios más realista a riesgo de quedar, tal vez, un momento, unos minutos, sin paciente que atender? Le juro que no pasa nada. Enfrentarse al monstruo del ocio no puede ser tan terrible. Yo he aprendido que a los monstruos hay que mirarlos de frente y pronto se van deshaciendo... como si fueran de plastilina. Además puede serle útil para resolver este dilema. Es mi consejo. 
La verdad no quisiera pensar que es una cuestión económica donde nosotros, los pacientes, no solo transferimos dinero en metálico como justa remuneración por sus servicios sino que también dinero en especias (nuestro preciado tiempo) como injusta remuneración por los posibles "tiempos muertos" que pudiera tener su actividad laboral. Finalmente es dinero, el mismo dinero constante y sonante. Duplica.
He buscado en mi memoria otros posibles casos donde un profesional haga esperar a su cliente durante una hora o más en la sala de espera para su consulta, y no lo he encontrado en otro ámbito que no sea el de la salud. No encontré ni abogados, ni contadores, ni escribanos que actúen con la misma displicencia hacia el tiempo del prójimo. Será por eso que cuando visitamos a un profesional de la salud nuestro título pasa de cliente o usuario a paciente? Seguramente usted ya lo sepa y sea pedante de mi parte,  recordarle que la etimología del termino es patis de padecer, sufrir, respecto a una dolencia que lo aqueja y aunque pueda confundirse con su otra acepción, ser tolerante o pasivo, no es la que debemos aceptar en el ámbito de un consultorio médico. ¿Tal vez todo esto sea un problema semántico? 
Por lo que veo entonces tenemos, a mi entender, un problema económico o semántico u organizativo o todos los anteriores juntos.
Me pongo a su disposición para ayudarlo a resolver este dilema y a colaborar en lo que sea posible para evitar futuros conflictos con sus pacientes.


Lo saluda cordialmente,


                                                                    Germán Copado